28 de septiembre de 2013

El juego de Ender

El juego de Ender (Ender’s Game, 1985)
Saga de Ender
Orson Scott Card, Ediciones B, Ciencia ficción, 19€

no hay imagenLa Tierra se ve amenazada por la especie extraterrestre de los Insectores, unos seres que se comunican telepáticamente y que se consideran totalmente distintos de los humanos, a los que quieren destruir. Para vencerlos, la humanidad necesita de un genio militar, y por ello se permite el nacimiento de Ender, el tercer hijo de una pareja en un mundo que ha limitado estrictamente a dos el número de descendientes. A los seis años, Ender es reclutado para ser adiestrado en la Escuela de Batalla, una estación especial donde los niños superdotados son preparados desde su infancia para dirigir la próxima guerra…





Éste, probablemente, sea el libro más conocido de Orson Scott Card, no por nada ganó un premio Hugo en su día y actualmente se está trabajando en su producción cinematográfica. Que sea conocido no significa que sea un buen libro, pero en este caso lo es.

Por la sinopsis ya os podéis hacer una idea de lo que trata el libro: ciencia ficción, invasiones extraterrestres, aunque sobre todo trata de cómo combatir una invasión en concreto. Para eso todo el libro empieza, rodea y termina con Ender, es su juego y el único merecedor del título de protagonista. También tiene otro título, es el tercer hijo en un mundo donde no se puede tener más de dos, así que también es Tercero, cosa que ya entrando en materia narrativa, no facilita para nada la vida del personaje. El libro empieza cuando es elegido para cumplir con el único propósito por el que le fue permitido nacer: ser aquel que salvara la Tierra de su amenaza insectora.

Así que conocemos a Ender, le vemos crecer, pensar, aprender y luchar por sobrevivir y convertirse en el comandante que buscan. Aunque como niño que es (superdotado, genio y todos los méritos que se le quieran atribuir) lo primero es lo más importante: ganar la partida actual para poder jugar la siguiente. Con esto, lo que quiero decir, es que el desarrollo del personaje me parece un trabajo más que notable y muy coherente con la mentalidad de un niño muy listo.

Pasando a un punto de vista narrativo, mencionar que en ocasiones el libro adopta un punto más filosófico, saliéndose de la trama de aventuras en las que participa el protagonista. Particularmente, no es la parte que más me entusiasma del libro, el juego de el País de la Fantasía es un invento ingenioso para enseñarnos un poco sobre la psicología de Ender, pero más pausado que el desarrollo de la historia en sí. En cualquier caso, no le resta mérito al libro.

Luego también es importante mencionar que sí, Ender es el protagonista, pero que también le acompaña un elenco de secundarios de lo más variado.

Por ejemplo tenemos a Valentine y Peter, quiero decir, a Demóstenes y Locke, los hermanos de Ender, probablemente tan inteligentes como él y, al menos uno de ellos, mucho más ambiciosos. Sus capítulos de nuevo nos separan de la mecánica aventurera de Ender, esta vez tocando temas como la filosofía y la política, aunque de manera bastante superficial (debe ser así, si incluso una neófita como yo consiguió entender esa parte).

El resto de secundarios son, si no los amigos, los compañeros de Ender, y también algún que otro enemigo. Alai, Dink, Petra y Bean son todos a su modo personajes carismáticos que apoyarán a Ender de una forma u otra, ninguno de ellos goza de un gran protagonismo, pero todos son importantes para Ender en algún momento del libro. Como enemigos tenemos a Bonzo, y a veces, al menos en apariencia, a los mismos profesores. Quizás la palabra enemigo no sea la más apropiada, antagonistas quedaría mejor, porque desde luego nadie mejor que Bonzo y los profesores pone difíciles las cosas a Ender.

En conclusión, la novela tiene un ritmo ágil, propio de las historias de aventuras, donde nuestro héroe empieza siendo un niño al que vemos superar un obstáculo para llegar al siguiente y con cada uno de ellos, pensar: “¿será capaz de superar este?” Tal vez. Es un niño muy listo, es cierto, pero en la Escuela de Batalla, todos lo son.


PUNTUACIÓN: 9/10

Esta reseña se publicó originalmente en Crónicas de los Reinos.

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