30 de septiembre de 2013

El legado de los hermanos Grimm

El legado de los hermanos Grimm (The Grimm Legacy, 2010)
Polly Shulman, Nocturna, Fantasía/Juvenil, 17 €

no hay imagenElizabeth Rew tiene quince años, unas hermanastras como las de Cenicienta y un empleo en un archivo de objetos antiguos. Pronto descubre que allí hay algo muy especial: la Colección de los Grimm, que reúne artículos mágicos como botas de siete leguas, peines de sirena y un siniestro espejo parlante.

Pero últimamente se oyen rumores acerca de un pájaro enorme que sobrevuela los alrededores y gente que desaparece como por arte de magia. Además, han empezado a echarse en falta objetos de los Grimm y nadie sabe quién es el responsable. Incluso podría ser uno de los amigos que Elizabeth acaba de hacer. Para averiguarlo, tendrá que pedir prestados algunos objetos… y, por supuesto, todo tiene un precio: tu coraje, tu sentido de la orientación, tu belleza. O lo que más valoras.




Este ha sido un libro que no esperaba leer. Incluso cuando ya lo tenía en mis manos. Un libro juvenil de los que me gustan, con magia, aventura, lugares interesantes a la par que misteriosos, personajes que son lo que son: quinceañeros con todas sus ventajas e inconvenientes, algunos adultos que molan, otros que no tanto, sin giros innecesarios en la historia, pero sin ser por ello completamente predecible ni quitar que cuente una historia sencilla. Cómo un cuento de hadas, por así decirlo.

Pero vamos a intentar hablar de él entrando en detalle.

Lo primero que me llama la atención es la cantidad de estereotipos que hay en la novela. Personajes, desarrollo de la historia, algunas situaciones. La mayoría me gusta pensar que son un guiño o un homenaje a los cuentos tradicionales, que la autora intenta componer la historia de modo que todo recuerde a los cuentos que, al fin y al cabo, son el centro de la novela.

Por ejemplo: tenemos a personajes tan clásicos como la madrastra (aunque sin mucho protagonismo, por suerte), el profesor sabio y amigable que mantiene la distancia, el príncipe encantador (por así decirlo), la princesa perfecta, la bruja mala (o mago) y demás.

En cuanto a la historia el desarrollo no podía ser más simple, marcado por una introducción, nudo y desenlace muy diferenciados.

Pero por otro lado, no hay que olvidar que nos encontramos ante una novela juvenil y protagonizada por adolescentes, además. Y qué puedo decir, a mí las historias de adolescentes que se pasan páginas y páginas suspirando por el chico (o chica) de turno. Por eso me alegro de que esta, aunque también tiene de eso (nadie a quien le gusten las historias románticas se quedará sin su ración leyendo ese libro) no es, ni mucho menos, empalagoso ni importante en el desarrollo de la trama.

Lo único verdaderamente importante es la magia. Y es algo maravilloso.


–Elizabeth –dijo Anjali–, ¿dónde pusiste el botón conmemorativo?
–¿El qué?
–El botón con pelo humano.
–Está abajo, donde el doctor Rust.
–No; me refiero a en qué categoría lo pusiste.


Es una novela ligera, sencilla, con un lenguaje coloquial, sin llegar a ser vulgar en ningún momento. Narrada desde el punto de vista de la protagonista, tampoco hace grandes alardes en cuestión literaria (que poco me gusta que chicos de quince años narrando en primera persona parezca que hablen en verso).

Se lee rápido, entre otras cosas porque tampoco es una novela muy larga. Muchos márgenes, interlineado ancho y muchos, muchísimos diálogos, y bastante dignos, por cierto.

En general sólo me queda añadir que el libro ha sido una sorpresa agradable, me ha presentado lugares y cosas que me ha gustado mucho ver mencionadas, personajes, que si no inolvidables, al menos simpáticos, y que el libro se lee con una sonrisa y eso ya es mucho.

PUNTUACIÓN: 7/10

Esta reseña se publicó originalmente en Crónicas de los Reinos.

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