19 de octubre de 2013

Fantasía: Los comienzos (1/3)

Sé que este artículo ya lo publiqué anteriormente en Crónicas de los Reinos, pero para mí, el conjunto de estos textos, es bastante importante, así que tomar la decisión de publicarlo aquí también fue muy fácil: lo haré y no hay más que hablar. De hecho, aunque pone 1/3, es una pista falsa del número de partes que forman estos artículos, ya adelanto que hay uno nuevo que escribí hace poco. Pero bueno, hay que empezar por el principio y a este artículo creo que es buena idea llamarlo así.

Es tremendamente fácil echar un vistazo a las estanterías de mi habitación para hacerse una idea aproximada de la evolución personal en cuanto a sagas de fantasía en los últimos años. Teniendo en cuenta, eso sí, que con últimos probablemente me refiera desde los doce o trece años aproximadamente hasta ahora.

La primera saga, o mejor dicho, el antecedente, la saga número cero, no es una saga de fantasía propiamente dicha, es más ciencia ficción juvenil con muchos extraterrestres y personajes simpáticos. Seguro que quien me conozca un poco al oírme mencionar libros con extraterrestres ya está pensando en Animorphs. Porque sí señores, es con toda probabilidad la única serie de libros que soy capaz de digerir que habla de una invasión extraterrestre en toda regla.

¿Habéis visto la película The Faculty? Mala, ¿verdad? Pues no creáis que los extraterrestres malignos de estos libros son muy diferentes. ¿Y qué es lo que hace que me guste, entonces? Probablemente que cuando leí estos libros era bastante pequeña, y por supuesto, había leído muchísimo menos que ahora. Me parecieron unos libros de aventura muy entretenido, y aunque los yeerks dan mucho repelús, los andalitas son su completo opuesto, llegando incluso a parecerme el mismísimo Elfangor uno de los personajes más atrayentes de la saga.

Como digo esta no es una saga de fantasía en sí y considerarla la primera en cierto modo sería erróneo. Es mi saga trampolín, sin ella probablemente habría tardado mucho más en empezar a leer fantasía. O no, quién sabe.

Llegado un punto, hubo a quien con 17 libros en mi haber parecían ya demasiados (de los 25 que había en España, menos de la mitad en realidad), por lo que tuve que escoger otro libro. Yo, atraída simplemente por el título, sin saberlo, escogí el primero de otra saga que bien podría considerarse de las largas: una heptalogía.

El libro en cuestión es Ala de dragón (cómo no), el primero de El ciclo de la puerta de la muerte.Podría decir muchas cosas buenas de esta saga y algunas malas. Empezaré por las malas: el libro me aburrió tanto que acabó más de un año en la estantería sin poder leerlo.

Pasado ese año le dio otra oportunidad, me pareció un comienzo interesante y no dejaba de preguntarme por qué no lo acabé. Hasta que llegué a la parte de la Tumpa-Chumpa de nuevo y entonces volvieron los recuerdos. Sí, la parte de los enanos y la Tumpa-Chumpa, por más imaginativo que fuera el mundo, era un rollazo. Con mucha fuerza de voluntad logré pasar esa parte, conociendo más a fondo a los dos personajes que serían protagonistas de esa saga y quedando completamente prendada de uno de ellos (del otro hasta el tercer libro nada, aunque acabó gustándome muchísimo más).

Debo decir, ahora sí en su favor, que jamás me encontré mundo más imaginativo y con mayor inventiva que ese. Que los apéndices son especialmente creativos y sus detalles maravillosos. Todos los pasajes lentos y aburridos bien pueden perdonársele a la saga gracias al mundo por el que se conducen. Lo que ya no me resulta tan fácil de perdonar es que después de años juntando los tomos tuviera un final tan insulso.

Al menos me dejó con ganas de más. Busqué otras sagas de fantasía para seguir con la aventura: probé con Dragonlance y La espada de Joram, de los mismos autores.

De la primera puedo decir que las aventuras eran entretenidas, al menos al principio. Con la excepción de Raistlin los personajes me aburrieron rápidamente, me leí las Crónicas y no pude pasar del primer libro de las Leyendas. Conservo, eso sí, Las crónicas de un túnica negra con mucho cariño, así como La leyenda de Huma, que si bien no es tal y como pensaba en un principio (el autor olvidó algunos detalles), es bastante entretenida de leer.

Sobre la otra saga del dúo Weiss y Hickman, debo decir que el primer libro me gustó bastante, de nuevo presentaban un mundo interesante, pero el segundo y el tercero, donde el desarrollo de la historia cobraba importancia, tan sólo me resultaron entretenidos. Lo que viene a ser plantear una historia y personajes más o menos interesantes, pero no saber conducirlos hacia un final digno. De hecho, del cuarto libro no pude pasar de las primeras páginas.

En resumen: creo que estas tres sagas, no tanto la de Joram, pueden ser buenas sagas para iniciarse en el mundo de la fantasía, pero que cuentan con muchos defectos que, para aquellos que lleven años y más años metidos en ese mundo de dragones, magos y serpientes, pueden resultar dando lugar a sagas de calidad mediocre o peor.

Llegados a este punto he de decir que he dejado dos sagas de lado que también comencé por esta época: Harry Potter y El señor de los anillos. En parte porque quería acabar de hablar de las sagas de Weiss y Hickman, en parte porque tardé varios años en leer todos los libros de estas sagas y no sabía muy bien dónde meterlos.

En esta ocasión, empezaré hablando de El señor de los anillos y cómo es que tardé tanto en leerlos, ya que los libros estaban publicados desde antes que yo naciera.

El caso es que me regalaron La comunidad del anillo. Me lo leí en el acto, aborrecí a Bilbo y a Tom Bobadil tanto como se pueden aborrecer páginas y páginas donde Tolkien escribía sin parar y no ocurría prácticamente nada (o al menos, así es como lo recuerdo de aquel entonces). Pero la segunda parte, con la reunión de la compañía, pintó mucho mejor, desde luego.

Sin embargo, sólo me habían regalado el primer tomo, así que cuando lo acabé no pude continuar (os recuerdo que yo era pequeña y mi potestad para decidir ir a la librería era mucho menor que la actual). Lo que sí hice fue ir a la biblioteca del pueblo, donde sólo tenían el gran libro de más de mil páginas que tenía los tres tomos en uno solo. Como no tenía otra cosa de la que tirar saqué ese libro. Pero era grande, gordo e incómodo, así que no lo cogía muy a menudo. Iba leyendo poco a poco, muy poco a poco, tan poco a poco que casi dio tiempo a que salieran las películas (de hecho, tuve que darme prisa para que no me pillara la segunda película). Pero al final lo leí entero, aunque no creo que repita.

Todo lo contrario a lo que me ocurre con Harry Potter, donde libro que salía, libro que devoraba. Pero vaya, esta es otra saga de la que podría hablar largo y tendido, una saga que supuso muchas primeras cosas para mí: por ejemplo, mi primer fanfic o mi primer blog.

He vivido mucho tiempo acompañada de las aventuras del niño mago, porque quizás no fuera la primera en leer estos libros, no sufrí la espera de los cuatro primeros libros, pero sí la del quinto(de lejos la mejor época de la saga), y la del sexto y después de la decepción que supusieron estos dos libros, también la del séptimo pero ya con menos entusiasmo. El justo para celebrar que al fin Harry Potter tendría un final.

Debo añadir que me considero una Ravenclaw de cabo a rabo y que eso es muy difícil que cambie algún día.

Soy consciente de que no es la mejor saga de fantasía que existe. Es más, yo misma veo más fallos que aciertos en la saga, el modo en que Rowling ha llevado a cabo los tres últimos libros no acaba de gustarme, pero esto no tiene por qué ser una opinión del tipo “el epílogo de Harry Potter no debería haber existido nunca”. Y diría más, pero tampoco es cuestión de dejar en el peor lugar posible a la saga.

Con esto se ha hecho un repaso a las primeras sagas de fantasía que cayeron en mis manos. Las siguientes son sagas que comencé después de estas dos, pero que a su vez acabé mucho antes que, al menos, Harry Potter.

2 comentarios :

  1. Interesantes comienzos. Si nuestras estanterías hablaran... ¿verdad? :)

    Mis inicios en la fantasía fueron, resumiendo, más o menos: Dragonlance --> Tolkien, y ya por autores: Louise Cooper, Michael Moorcok y Le Guin. Claro que antes de estos hubo muchos, estilo Barco de Vapor y similares, cuya temática al fin y al cabo era de ficción fantástica, pero la mayoría de esos no los cuento (bueno, salvando excepciones memorables como el de La isla de Tökland o los de Doneval).

    Ya nos contarás cómo siguió la cosa en ese 2/3.
    Saludos!

    ResponderEliminar
    Respuestas
    1. ¡Ya te digo!

      No muy diferentes a los míos, a mí me faltan Moorcock, que no lo he leído y no creo que lo haga (pero nunca se sabe, que como Giffca se lo está leyendo ahora igual me pica XD) y Cooper y Le Guin me llegaron un poco después (pero eso será en la próxima entrega).

      Yo los de Barco de Vapor y sucedáneos tampoco los he contado, pero porque me acuerdo de muy pocos títulos y ni siquiera recuerdo bien cuales eran de fantasía y cuales no.

      Eso, eso, nos vemos en el 2/3, y a ver si antes también ^^

      Eliminar