12 de octubre de 2013

Me gustan los cientilíficos*

Pero nunca seré uno de ellos.

Parezca lo que parezca el título, no os dejéis engañar: voy a hablar sobre libros. Pero no unos libros cualquiera, voy a rememorar que una vez, hace ya bastantes años, yo empecé a leer.


El tesoro de la islaLa primera gran saga que marcó mi infancia y parte de mi adolescencia fueron los libros de Los Cinco. Ya sabéis, Julián, Dick, Jorge, Ana y Tim corriendo emocionantes aventuras, al menos para ser un grupo de quinceañeros, tirando por lo alto. ¿O quizás sobre todo siendo un grupo de quinceañeros? Sigo soñando con el día en que mi vida sea la mitad de emocionante que uno de sus veranos.

Pero la principal cuestión que quería abordar aquí no es cómo les podían suceder tantísimas cosas, de qué trataban los libros o por qué Tim siempre me ha parecido un perro marrón, grandote y con cara de buenazo. Aunque eso último se lo atribuyo a las ilustraciones de José Correas. Lo que daría por tener la edición de los libros ilustrados por este hombre, me encantaban sus dibujos.

De lo que venía a hablar es de que en la mitad de los libros la trama bailaba al son de tío Quintín, un científico de tomo y lomo, o alguno de sus colegas, evidentemente, también científicos.


Nunca supe a qué se dedicaban exactamente, pero la mayoría de ellos tenían despachos o torres de las que salían rara vez, donde si te asomabas por la ventana veías tubos, dioramas, papeles y cosas más raras aún para el ojo no acostumbrado a tratar con la ciencia.

Este misticismo no era lo único que llamaba la atención de los personajes. En concreto tío Quintín (no me sale llamarlo de otra manera, ¿quién es ese tal “Sr. Kirrin”?) es un hombre despistado, de mal carácter, que se olvida de comer y de que tiene una familia mientras está trabajando, que da portazos cuando sale de la habitación molestando a toda la casa, pero que grita furioso cuando su hija Jorge hace lo mismo, que jamás recuerda que Tim duerme bajo la mesa a las horas de la comida y que no soporta a los niños que siempre están corriendo aventuras. Excepto a Ana, el angelito blanco de la familia.

En el castilloDicho carácter excéntrico no es exclusivo de este personaje. Uno de sus “colegas” científicos es conocido por no soportar a los perros, y que cada vez que se enfada (cosa que sucede con frecuencia), la nariz se le vuelve blanca como la tiza. Y otro que tiene una torre insonorizada para no tener que escuchar a su hijo, con la manía de imitar todo tipo de automóviles (aunque con un hijo así, ¿quién le culpa?).

Conste que en todo momento dejan clarísimo lo brillantes e inteligentes que son estas personas, siempre ocupados con sus cuartillas llenas de números y la cabeza llenas de ideas revolucionarias. Con unos pocos cables, luces y experimentos, estos hombres eran capaces de cambiar el mundo.

Pero, ah, no todo es tan bonito en este mundo de ciencia. Para empezar hay científicos malos. Son gente pérfida y malvada que venden sus experimentos a países extranjeros, tachándolos de traidores en el momento y parias de la patria. Son gente muy, muy mala que no dudará en emplear las peores artimañas para conseguir sus objetivos.

Y por otro lado no es una vida exenta de peligros. Aparte de los accidentes típicos que puedan ocurrir, un científico no es un científico de verdad si no han intentado sabotear, robar o destruir su trabajo al menos una vez en la vida, y eres un científico de primera, si además cuentas con algunos intentos de secuestro en tu haber.

Como digo, la vida de un científico es muy dura. No se limita a estudiar mucho, trabajar y ser tremendamente brillante, tienes que estar preparado para todo tipo de eventualidades, no sólo accidentes. Defensa personal, manejo de armas y una integridad total para con tu país parecen ser esenciales.

La verdad es que me lo pasaba muy bien con estos libros y a todo eso viene el cuento, siempre quise ser como Jorge, tener una isla propia, con su castillo y sus conejos domesticados.

Pero si me preguntaran, nunca me llamó la atención la vida del científico. Demasiadas amenazas de muerte, propiedad destruida o desaparecida, preocupaciones, secuestros, llamadas a la policía. Y… horror, ¿qué pasaría si empezara a olvidarme de comer y hasta de dormir?


*En uno de los libros uno de los personajes secundarios dice algo así como "el hombre que acaba de irse dijo que era un cientilífico". En su día me hizo mucha gracia.

4 comentarios :

  1. No recordaba yo esa parte científica de los misterios que proponía la Blyton... Leí unos cuantos de los Cinco, pero la verdad es que no se me han quedado grabadas demasiadas cosas sobre el grupo. Bueno, una sí: ¡siempre quise tener una isla propia, como la de Kirrin, con su castillo en ruinas, sus túneles y sus acantilados rocosos con cuevas ocultas! :)

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    1. A mí se me quedaron grabadas tres cosas: lo de los científicos (y su despacho/laboratorio lleno de diagramas y cosas raras), los grandes banquetes de comidas y lo de la isla, por supuesto XD

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  2. Los Cinco (y los del Árbol Lejano) son los libros de mi infancia. MI madre tenía algunos y otros estaban en casas de la familia. Y durante una época una amiga suya me prestó todos, iba todos los días al salir del cole a esperar a que mi madre terminase y cada x tiempo esta señora me traía más libros =)
    Mi profe del cole nos pidió que hiciesemos un registro de los libros que leíamos y le molestaba que la mayoría de los míos fuesen de Los Cinco ^^U

    Yo siempre he querido ser como Jorge (ser como Ana, era mi mayor temor, y ese es mi nombre xD) y es muy probable que si hubiese tenido un perro su nombre hubiese sido Tim.

    En realidad la vida del científico no es así en absoluto xDDD, al menos del biólogo. Es estresante y aburrida, pero creo que salvo robarse oportunidades de becas de investigación... xDDD
    Tío Quintin siempre me dio muchísima rabia, era absolutamente incapaz de ser feliz y tener vida con su familia.

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    1. Ay, a mí me pasaba lo mismo con mis profesores y padres: odiaban que casi todo lo que leía fuera Los cinco y luego Animorphs, ¿pero no ven que luego eso nos catapultó a cosas mayores? XD

      Es un desengaño XDDD Como pasa con la mayor parte de profesiones que te ilustran en libros y películas, pero bueno, cuando vi como trabajaba un científico de verdad pensé "pues vaya mierda", que el tema mola y tal, y la divulgación científica es de lo más entretenida, pero el día a día, tal y como dices, me parece un poco peñazo ^^u.

      Ay, esa parte de tío Quintín me molestaba mucho también, tenía poquísima consideración con los demás.

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