20 de noviembre de 2013

Libros eléctronicos o en papel: ¿una pareja irreconciliable?

La modernidad y la tecnología han acabado alcanzando al mundo de la literatura. Era inevitable. Primero fueron los ordenadores, desbancando al bolígrafo y la máquina de escribir hasta que, finalmente, parece que solo por inspiración se prefieren los métodos tradicionales de escritura frente a las amplias ventajas y comodidades de las nuevas formas. Ahora son los libros electrónicos, ¿está en jaque el libro en papel como soporte de lectura?

Las ventajas que aportan los libros electrónicos parecen claras. En primer lugar, la comodidad. Todos hemos tenido que poner a trabajar nuestros bíceps con esos ladrillos de mil páginas que son algunas novelas (véase “Canción de Hielo y Fuego” o “El nombre del viento” entre las más populares y recientes). El ebook no solo reduce notoriamente el volumen y peso, sino que permite llevar miles de libros en un mismo soporte. En segundo, un abaratamiento de costes: si no hay que realizar la impresión, ni tener una tienda donde comprarla, en teoría el precio de venta debería ser mucho menor que en papel, además del ahorro energético y medioambiental que supone.

no hay imagenAnte la magnitud de las ventajas, parece que cualquier defensa del libro en papel va a ser de índole más sentimental, como aquellos bohemios defensores del olor a papel, el tacto de las páginas y demás (entre los cuales me incluyo). No obstante también hay otros factores a tener en cuenta: un libro, para mí al menos, es una obra de arte. Hay muchos factores, desde la elección de la portada a la encuadernación, pasando por el tipo de papel, la tipografía y el ancho de los márgenes, que hacen a cada libro diferente de los demás, incluso marcan la diferencia entre ediciones de un mismo libro. Hay muchos libros que no me he podido comprar porque todo aquello que rodeaba al texto en sí me echaba para atrás, así como ha habido otros que solo por la belleza de la edición me he sentido tentado de comprarlo. Todo eso se pierde con el ebook. No hay estanterías en que cada libro es diferente, donde te puedes deleitar con las portadas (y eso, aunque parezca una tontería, también ayuda a recordar mejor los libros, para aquellos que pecamos de mala memoria). Son solo archivos en una memoria, una estantería vacía.

Otra pega, que supongo que se irá solventando conforme avance esta tecnología, es que por el momento no hay una forma fácil y rápida de poder saltar entre páginas. Si eres de los que te gusta volver a los libros ya leídos y repasar algunos capítulos concretos, o bien en su momento hiciste una anotación o subrayado en el ebook, o tienes que volver a empezar desde el principio. Tampoco está muy bien implementado el poder ir saltando a anexos finales o que dos personas lean el mismo libro al mismo tiempo. Por no hablar de que para el precio que alcanzan algunos de estos aparatos, aún les queda mucho por mejorar. Y quizás sea yo uno de los pocos que se preocupa de los libros en un futuro lejano, pero la vida de una memoria aún no es tan larga como la de un libro en papel.

Todas estas críticas al formato electrónico pueden parecer circunstanciales, o al menos, bastante subjetivas. Analicemos sus ventajas pues. Una pregunta que muchos no nos hacemos cuando pagas por un ebook es “¿realmente lo estoy comprando?”. La respuesta es “no”. Cuando tú compras algo normalmente implica que ese algo es tuyo, y con él puedes hacer lo que quieras y nadie te lo va a quitar. Con un ebook no es así. No solo no puedes pasárselo a un amigo, como harías con un libro en papel, con una película o con tu jersey favorito, sino que se han dado casos de gente a la que Amazon les ha borrado el contenido del Kindle porque sospechaban de un uso inapropiado (ver aquí). Lo que tienes en realidad es un alquiler a largo plazo, pero eso es mucho menos que una compra, y nadie te lo dice.

no hay imagenY esto nos lleva a la segunda gran pega de los libros electrónicos: si se están ahorrando tantos costes de material e intermediarios, y lo que te están dando es menos que una verdadera compra, ¿entonces por qué son tan caros los ebooks? Y no me refiero ya solo a los casos puntuales en que el ebook está al mismo precio (o mayor) que el libro en papel, sino en la gran mayoría de casos, en que la diferencia de precio entre ambos formatos no es tan significativa. Uno de los ejemplos más recientes: “American Gods”, el libro de Neal Gaiman se vende en formato digital por 3,75€, mientras que la versión de bolsillo (que es bastante buena) cuesta 10€ (corrección de última hora: parece que lo del ebook por 3,75€ era una oferta. Ahora vale 7,59€). Tal vez este no sea el mejor ejemplo, pero si te molestas en rebuscar un poco por internet verás que no son infrecuentes los ebooks con un precio rondando los 10€ ("El nombre del viento" y "El juego de Ender", sin ir más lejos). Aquí ya es decisión de cada uno, pero yo si la reducción no es verdaderamente significativa, seguiré prefiriendo desembolsar un poco más de dinero y tener el libro en papel.

En definitiva, no creo que el ebook vaya a eliminar por completo el libro en papel de nuestra vida, ni tampoco al contrario. Creo que los libros electrónicos y los de papel son dos cosas distintas, y hay que ver en qué casos es preferible uno u otro. En libros que me gustan de verdad, que tenga intención de releer, o al menos volver a ojear con el paso de los años, sé que buscaré la edición en papel. En el caso de libros dudosos, que voy a leer una sola vez, o en libros que están descatalogadísimos y es imposible encontrar en papel, el formato electrónico nos puede resultar más útil. La elección depende de las prioridades de cada uno.

2 comentarios :

  1. Tenía esta entrada pendiente de lectura desde hace unos días, y por fin ahora he sacado un rato para leerla. Me ha gustado mucho cómo has expuesto tus ideas y estoy completamente de acuerdo con ellas. Sinceramente, me he quedado flipando con lo que has contado de Amazon. No tenía ni idea.

    Me ha parecido muy interesante tu reflexión :)

    ResponderEliminar
    Respuestas
    1. Muchas gracias por pasarte por aquí, Beldz. Sí, a veces con las prisas no nos paramos a mirar ni lo que firmamos; luego nos encontramos con que estamos dando derechos sobre muchas cosas que consideramos privadas. Y encima los de las redes sociales cada vez están más pesados con que des tus datos reales. Al final acabaremos volviendo atrás, prefiriendo no estar a la última con tal de conservar la intimidad.

      Eliminar