6 de diciembre de 2013

Un grito de amor desde el centro del mundo

Un grito de amor desde el centro del mundo (Sekai no chuushin de ai wo sakebu, 2001)
Kyoichi Katayama, Alfaguara/Punto de lectura, Romántica, 18€/6€ (bolsillo)

Sakutarô y Aki se conocen en la escuela de una ciudad provincial de Japón. Él es un adolescente ingenioso y sarcástico. Ella es inteligente, hermosa y popular. Pronto se convierten en amigos inseparables, hasta que un día Sakutarô ve a Aki con otros ojos, y la amistad cómplice se transforma ineludiblemente en una pasión arrebatadora. Ambos viven una historia capaz de trastocar los sentidos y borrar las fronteras entre la vida y la muerte.

Un grito de amor desde el centro del mundo es las novela japonesa más leída de todos los tiempos, la conmovedora historia de amor que ha enamorado a millones de lectores.





Un libro corto, agradable y fácil de leer. Un libro que, en resumen, me ha gustado. Pero mientras que en muchas ocasiones preguntar si un libro te ha gustado o no es perfectamente válido, en esta ocasión la cuestión es por qué me ha gustado. ¿Me ha gustado por qué es un buen libro? ¿Porque me ha pillado en racha sensiblera? ¿O porque tenía mi vena nipona en su máximo exponente al leer el libro?

Sea cual sea la razón, al menos voy a intentar responder la primera pregunta, al menos lo que esté en mi mano.

Desde luego no es un mal libro. Tiene la gran virtud de hacerte pasar de las lágrimas a las risas de un párrafo a otro. Así como es capaz de presentarte a unos personajes y hacer que en los primeros capítulos te encariñes rápidamente con ellos.

Está narrado en primera persona, desde el punto de vista de Sakutarô, nuestro protagonista. Quien hace gala de un sentido del humor muy peculiar durante esta primera parte de la novela, cuando aún apenas conocemos a los personajes.

– Y estarías tan resentido con tus padres por haberte puesto eso, que te largarías de casa. Y te convertirías en un luchador profesional de lucha libre.
– ¿Y eso por qué?
– Porque a un tipo que se llama así no le queda más remedio.

Y por supuesto, también está la chica. Que, francamente, no puedo decir que me guste o no, porque a pesar de que aparece durante toda la novela y, aunque cumple un papel bastante digno como protagonista femenina, sólo la conocemos a través de los ojos de Sakutarô y dado que más de la mitad del libro se dedica al drama, me quedé con la impresión de no haberla conocido lo suficiente. Tan solo, como la novia de Saku-chan.

Para mi gusto, este es uno de los puntos negativos del libro, y es que se dedica en exclusiva a la relación romántico-dramática que mantienen estos dos personajes. No es que no haya más personajes, de hecho el abuelo de Sakutarô es brillante, sus apariciones son lo más estelar del libro. Pero del mismo modo, no es más que un apoyo para desarrollar la historia del protagonista.

La narración es simple y directa, un estilo de narración que ya he visto antes (cuando leí a Murakami) y que surte efecto, engancha al lector y no lo aburre con largos pasajes en los que no ocurre nada. Tal vez, las parte del viaje y la introspección sea la parte más aburrida, pero en ningún momento es densa y ni mucho menos larga, por lo menos a mí no me aburrió.

Ese estilo narrativo, sumado al hecho de que lo que cuenta no es más que una historia de amor, sin entrar en más detalles, hace que el libro sea bastante corto. Se lee en un suspiro, y a diferencia de otros libros donde es lo único bueno que tienen (y no alargar el sufrimiento con su lectora), a éste, esa brevedad lo beneficia enormemente, hasta el punto de que si el autor hubiera ahondado más en la relación (porque no entraba en sus planes hablar sobre nada más) la historia habría excedido los límites de la sensiblería incluso para una novela del género.

Así que el libro me ha gustado. Y ahí tenéis las razones por la que esto ha sido así. Parece evidente, tanto por la forma de escribir como de tratar los temas, que Katayama bebe directamente de Murakami, por lo que a quien le guste Murakami, posiblemente le gustará este libro.

Sólo me queda decir que tras este libro tengo más ganas aún de profundizar en la literatura japonesa. Tiene un aire propio y único que me encanta.

PUNTUACIÓN: 7/10

Esta reseña se publicó originalmente en Crónicas de los Reinos.

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